
De repente entendí lo mucho que extrañaba nuestras charlas en aquel café,
sentados juntos, tan aburridos de los ruidos ajenos,
pero siendo nosotros solos en medio de ese mar de gente,...
sin besos, sin su mano arreglando mi cabello,
sin sus ojos repitiendo Te amo para encender el momento,
sin caricias en las horas vestidas de su color oscuro y mío,
siempre nuestro…
Sólo él y sus palabras,
frases que amaba escuchar y entender,
era como en mis sueños:
yo en sus pensamientos,
yo en sus letras en el viento.
Ante mis preguntas siempre había rehuido a mostrarme sus ilusiones,
sus ideas, sus miedos,
interrogantes que creo aseguraban el candado qué sólo estaba puesto;
pero en aquellas largas charlas no había rejas de por medio,
solo entregaba las llaves como para ir abriendo poco a poco su mente.
Hace tanto ya que no escucho su voz más que en recuerdos,
frases que traigo a mi mente para seguir viviéndolo,
tarde vengo a darme cuenta,
cuando siempre busqué de regreso todo lo alejado a ello,
reclamos de sus manos en mi cuerpo,
reclamos de un Te amo de mentira
y reclamos de tiempos compartidos sin quererlo.
Nunca para compartir su vida, nunca para saber de la mía,
y ahora nunca más una de nuestras charlas
su compañia en el aroma de un café,
y sus palabras que hoy sólo son silencio…
.Te extraño. Te amo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario